APUNTES LITERATURA / 3º ESO


ETAPAS DE LA LITERATURA ESPAÑOLA




Edad Media (s. X- XV):
La Edad Media gira en torno a dos polos: el feudalismo y la religión (teocentrismo).
El feudalismo genera los cantares de gesta y los relatos caballerescos.
Son famosas las gestas del Cid Campeador: Cantar de Mío Cid.
En poesía lírica destaca el amor cortés.



Renacimiento (s. XVI):
El Renacimiento fue un movimiento centrado en el estudio del ser humano (humanismo).
Nació en Italia en el s. XIV y se extendió por el resto de Europa.
Se recuperan los planteamientos de la Antigüedad clásica.
Es la época de las grandes novelas: El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes; La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, obra anónima; etc.



Barroco (s. XVII):
Respuesta a la gran crisis ideológica, econonómica y social que se produce en España (y en diferente medida en el resto de Europa) siguiendo los nuevos modelos italianos, más recargados y complejos.

El teatro es el centro de la literatura barroca. En España sobresale Lope de Vega, que, con su propuesta de Comedia Nacional o Comedia Nueva, se opone a la fórmula clásica: Fuenteovejuna.

Ilustración (s. XVIII):
El Racionalismo y la diosa Razón proponen nuevos valores, que se pretenden universales.
Se vuelve a la normativa clásica.
Triunfa la literatura pedagógica, que pretende trasmitir buenas costumbres y planteamientos progresistas: El sí de las niñas, Leandro Fernández de Moratín.



El siglo XIX:
Se divide en dos movimientos claramente diferenciados:


a)    Romanticismo. Exaltación del sentimiento y la libertad extremos: Rimas, de Gustavo Adolfo Bécquer.

    

b)   Realismo y naturalismo. Las obras describen los problemas de la sociedad tanto de índole política, como de índole psicológica: Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós.



El siglo XX:
La literatura de fin de siglo (del siglo anterior, el XIX) ya propone ciertos cambios con el modernismo o la generación del 98...
Este carácter rupturista e innovador va a marcar la tónica de este periodo:
  • vanguardias de principios de siglo: creacionismo, surrealismo...
  • generación del 14 o novecentismo
  • generación del 27
  • literatura de posguerra
  • literatura social
  • Renovación formal
  • literatura de la democracia

El siglo XXI:
Momento fuertemente marcado por la globalización y las nuevas tecnologías de la comunicación.


Y no debe olvidarse la literatura hispanoamericana y la producción en las diferentes lenguas españolas (gallego, catalán, euskera...) a lo largo de todas estas etapas.





LA LITERATURA MEDIEVAL EN ESPAÑA


La Edad Media (s. V -  XV) presenta en España una producción literaria primeramente en latín, más tarde en árabe y en hebreo y, finalmente, la que forma el corpus objeto de nuestro estudio: literatura en diversas lenguas románicas, fundamentalmente en castellano, de la que tenemos constancia a partir del siglo X (con las glosas emilianenses, encontradas en el monasterio de San Millán de la Cogolla).

navarro-aragonés

Con o aiutorio de nuestro
dueno Christo, dueno
salbatore, qual dueno
get ena honore et qual
duenno tienet ela
mandatione con o
patre con o spiritu sancto
en os sieculos de lo siecu
los. Facanos Deus Omnipotes
tal serbitio fere ke
denante ela sua face
gaudioso segamus. Amen.

castellano

Con la ayuda de nuestro
Señor Don Cristo Don
Salvador, Señor
que está en el honor y
Señor que tiene el
mandato con el
Padre con el Espíritu Santo
en los siglos de los siglos.
Háganos Dios omnipotente
hacer tal servicio que
delante de su faz
gozosos seamos. Amén.


Como bien sabes,  el mundo medieval está construido sobre dos pilares fundamentalmente:


  • El sistema feudal o feudalismo, con una estructura social muy marcada y jerarquizada: nobles que se encargan de la protección del territorio; el clero que se ocupa de las relaciones entre dios y los hombres, imponiendo la religión cristiana entre la población; la plebe, campesinos, pastores, artesanos que trabajaban las tierras del señor feudal y entregaban parte de sus beneficios a este y parte a la Iglesia; burgueses que van surgiendo en las ciudades poco a poco, incorporándose a las cortes y provocando, en gran medida, los cambios hacia el Renacimiento.
  • Teocentrismo: la vida solo es un tránsito a la otra vida, el más allá, la vida eterna,y todo gira en torno a la figura de dios.

LÍRICA MEDIEVAL

Puede dividirse en dos bloques bien diferenciados: lírica tradicional y lírica culta.

La lírica tradicional o popular incluye todos aquellos poemas líricos que el pueblo cantaba, de autoría anónima, transmitidos oralmente de generación en generación.

Características comunes habituales:

  • Brevedad
  • Arte menor
  • Rima asonante
  • Abundantes repeticiones
A modo de ejemplo hablaremos, por orden cronológico, de las jarchas, las cantigas de amigo, los romances líricos y los villancicos. Las fechas que se proporcionan son aproximadas, ya que, al tratarse de textos tan antiguos y orales en su origen, normalmente se admite que pudieran haberse producido bastante tiempo antes de la datación basada en testimonios escritos.

Jarchas: Son los testimonios más antiguos de esta lírica primitiva. Se fechan en torno a los siglos X u XI.
Consisten en pequeños poemas (en mozárabe, árabe o hebreo) que se ofrecían al final de las moaxajas (poemas cultos en árabe).
Suelen tratar sobre el amor y la lejanía del amigo o amado de una mujer.


Vayse meu corachón de mib.
Ya Rab, ¿si me tornarád?
¡Tan mal meu doler li-l-habib!
Enfermo yed, ¿cuánd sanarád?

Mi corazón se va de mi.
Oh Dios, ¿acaso volverá a mí?
¡Tan fuerte mi dolor por el amado!
Enfermo está, ¿cuando sanará?


 

Cantigas de amigo: Composiciones en galaico-portugués fechadas en torno a los siglos XIII y XIV, con una temática similar a la de las jarchas.
Las quejas amorosas a menudo se dirigen a la naturaleza.
Utilizan marcados paralelismos (repeticiones de estructuras gramaticales con pequeñas variaciones).

Ondas do mar de Vigo

Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus!, se verra cedo?

Ondas do mar levado,
se vistes meu amado?
E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amigo,
o por que eu sospiro?
E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amado,
por que ei gran coidado?
E ai Deus!, se verra cedo?

 
 
Olas del mar de Vigo,
¿Visteis a mi amigo?
¡Ay Dios! ¿vendrá pronto?
 
Olas del mar agitado,
¿Visteis a mi amado?
¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?
 
¿Visteis a mi amigo,
aquél por quien yo suspiro?
¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?
 
¿Visteis a mi amado,
por quién tengo gran cuidado?
¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?













.















Romances líricos: En el siglo XIV aparecen en castellano los primeros romances de temática esencialmente sentimental.
La estructura métrica, obviamente, es la misma que en los romances épicos o narrativos: tiradas de versos, en número indeterminado, generalmente octosílabos, con rima asonante solo en los pares.

-Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey más querido,
quién te tuviera esta noche
en mi jardín florecido.
Válgame Dios, Gerineldo,
cuerpo que tienes tan lindo.
-Como soy vuestro criado,
señora, burláis conmigo.
-No me burlo, Gerineldo,
que de veras te lo digo.
-¿Y cuándo, señora mía,
cumpliréis lo prometido?
-Entre las doce y la una,
que el rey estará dormido.
Media noche ya es pasada
Gerineldo no ha venido.
"¡Oh, malhaya, Gerineldo,
quien amor puso contigo!"
-Abraisme, la mi señora,
abraisme, cuerpo garrido.
-¿Quién a mi estancia se atreve,
quién llama así a mi postigo?
-No os turbéis, señora mía,
que soy vuestro dulce amigo.
Tomáralo por la mano
y en el lecho lo ha metido;
entre juegos y deleites
la noche se les ha ido,
y allá hacia el amanecer
los dos se duermen vencidos.
Despertado había el rey
de un sueño despavorido.
"O me roban a la infanta
o traicionan el castillo."
Aprisa llama a su paje
pidiéndole los vestidos:
"¡Gerineldo, Gerineldo,
el mi paje más querido!"
Tres veces le había llamado,
ninguna le ha respondido.
Puso la espada en la cinta,
adonde la infanta ha ido;
vio a su hija, vio a su paje
como mujer y marido.
"¿Mataré yo a Gerineldo,
a quien crié desde niño?"
Pues si matare a la infanta
mi reino queda perdido.
Pondré mi espada por medio
que me sirva de testigo."
Y salióse hacia el jardín
sin ser de nadie sentido.
Rebullíase la infanta,
tres horas ya el sol salido;
en el frior de la espada
la dama se ha estremecido.
- Levántate, Gerineldo,
levántate, dueño mío,
la espada del rey, mi padre,
entre los dos ha dormido.
-¿Y dónde iré, mi señora,
que del rey no sea visto?
-Vete por ese jardín
cogiendo rosas y lirios;
pesares que te vinieren
yo los partiré contigo.
-¿Dónde vienes, Gerineldo,
tan mustio y descolorido?
-Vengo del jardín, buen rey,
por ver cómo ha florecido;
la fragancia de una rosa
la color me ha desvaído.
-De esa rosa que has cortado
mi espada será testigo.
-Matadme, señor, matadme,
bien lo tengo merecido.
Ellos en estas razones
la infanta a su padre vino:
-Rey y señor, no le mates,
más dámelo por marido.
O si lo quieres matar
la muerte será conmigo.





Zéjel: "Composición estrófica de la métrica española, de origen árabe, que se compone de una estrofa inicial temática, o estribillo, y de un número variable de estrofas compuestas de tres versos monorrimos seguidos de otro verso de rima constante igual a la del estribillo" (DRAE).

Inicialmente compuesta y cantada por los poetas mozárabes acompañados por un coro y por instrumentos como el laúd, la flauta, un tambor o unas castañuelas, fue enseguida imitada por los castellanos y hebreos y se extendió por gran parte de Europa.
La distribución de la rima habitual es la siguiente: aa (estribillo), bbb (mudanza), a (vuelta) y repetición del estribillo. O sea, aa-bbba, aa-ccca, aa-ddda.




Tres morillas me enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas
y hallábanlas cogidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Tres moricas tan lozanas
iban a coger manzanas
y cogidas las hallaban
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién



Villancicos: Breves poemas compuestos en castellano en torno a los siglos XIV y XV, caracterizados por la repetición de un estribillo.
Además de cuestiones amorosas, incluye temas como las fiestas, el trabajo.

No me habléis, conde,
d'amor en la calle:
catá que os dirá mal,
conde, la mi madre.

Mañana iré, conde,
a lavar al río:
allá me tenéis, conde,
a vuestro servicio.

Catá que os dirá mal
conde, la mi madre.
No me habléis, conde,
d'amor en la calle.





La lírica culta son aquellas composiciones escritas de autores conocidos (porque firman, generalmente, sus obras).

Características comunes habituales:
  • Obras de mayor extensión.
  • Arte mayor
  • Rima consonante
  • Abordan cuestiones de mayor complejidad, de carácter religioso o moral.
Moaxajas: Composiciones cultas extensas de tema amoroso, en árabe o hebreo clásicos, escritas entre los siglos IX y XI (al final de las cuales se incluía una jarcha) propias de Al-Ándalus.

Lunas nuevas salen _ entre cielos de seda:
guían a los hombres, _ aun cuando eje no tengan

Sólo con los rubios _ se deleitan mis ojos:
ramos son de plata _ que echan hojas de oro.
¡Si besar pudiera _ de esas perlas el chorro!
¿Ypor qué mi amigo _ a besarme se niega
si es su boca dulce _y la sed me atormenta?

Es, entre jazmines, _ su carillo amapola.
Rayas de jaloque _ y de algalia la adornan
Si también añado _ cornalina, no importa
No obra bien si espanta _ su galán la gacela,
cuando de censores _ las hablillas acepta.

¿Con mi amigo Áhmad _ hay, decid, quien compita?
Único en belleza, _ de gacela es cual cría.
Hiere su mirada _ todo aquel a quien mira.
¡Cuántos corazones _ bien traspasa con flechas,
que empenacha su ojo _ con pestañas espesas?

Mientras del amigo _ yo encontrábame al lado
y le ponderaba _ mi dolencia y maltrato,
ya que él es el médico _ que pudiera curarlos,
vio el espía que, sin _ que nos diéramos cuenta,
vínose a nosotros, _y le entró la vergüenza.

Cuánta hermosa moza, _ que de amor desatina,
ve sus labios rojos, _ que besar bien querría,
y su lindo cuello, _ y a su madre los pinta:
¡Mammá, 'ay habibe! _ so l-ymmella saqrella ,
el-quwello albo _ e bokélla hamrella.
(Madre, qué amigo! _ Bajo la guedejuda rubita,
el cuello albo _yla boquita encarnada)


                        (Traducción del árabe de García Gómez, tomada del Centro Virtual Cervantes)



Poesía trovadoresca: Obras que los poetas catalanes crean, en torno al siglo XIII, siguiendo las pautas de la poesía de amor cortés que ya en el XII se difunde desde la región francesa de la Provenza.
En el amor cortés el trovador se presenta como vasallo de la amada, poníéndose rendidamente al servicio de la dama, aunque solo se trate de un juego literario.

I  Gentils domna, vença.us humilitatz
del vostr'amic que faitz morir languen;
per qu'eu vos prec que.l baysetz douçamen.
E ja non er dans ne tortz ne pecatz, 
ans seria mager tortz, ço sabjatz,
s'el moria; c'un bays no.us costa tan
con vostr'amics a cels qui noyrit l'an.

II   Per Deu, fila, no.us sera malestan
si retenetz vostr'amic en baysan.

Cerverí de Girona


Belha dompna, humils e vertadiers,
Francx e leyals, ses cor gualiador,
Sopley vas vos, cuy yeu am et azor,
E suy vostres liges e domesgiers!


“Hermosa dama, humilde y veraz,
Franco y leal y sin corazón engañador,
Suplico a vos a quien amo y adoro
y soy vuestro vasallo y criado”

Cantigas de amor: obras amorosas cultas en galaico-portugués, de los siglos XIII y XIV, en que normalmente es el caballero el que se duele por el desdén de la amada.

En este ejemplo se evocan los famosos amores de Paris y Viana:

Ben sabia eu, mia senhor,
que, pois m'eu de vós partisse,
que nunca veeria sabor
de ren, pois vos eu non visse,
porque vós sodes a melhor
dona de que nunc'oisse
homen falar,
ca o vosso bo semelhar
par nunca lh'omen pod'achar.

E, pois que o Deus assi quis,
que eu so tan alongado
de vós, mui ben seede fis
que nunca eu sen cuidado
eu viverei, ca já Paris
d'amor non foi tan coitado
e nen Tristan;
nunca sofreron tal afan
nen an cuantos son nen seeran.

Que farei eu, pois que non vir
o mui bon parecer vosso?
ca o mal que vos foi ferir
aquel'é meu e non vosso,
e por ende per ren partir
de vos muit'amar non posso
nen o farei,
ante ben sei ca morrerei
se non ei vós que sempr'amei.

(Bien sabía yo, señora mía
que, después de separarme de vós,
nunca recibiría gusto
por nada en cuanto no os viese,
porque sois la mejor
mujer de la que nunca oyó
nadie hablar,
que a vuestro buen aspecto
nadie pudo hallarle nunca igual.

Y, pues Dios lo quiso así,
que tan alejado esté
de vós, estad bien segura
de que nunca sin pena
viviré, pues ya París
no fue tan aquejado del amor
ni Tristán;
nunca sufrieron tal afán
ni lo tienen cuantos son ni serán.

¿Qué haré cuando no vea
vuestro hermoso aspecto?
pues el mal que os hirió
es mío y no vuestro,
y por tanto por nada dejar
de amaros no puedo
ni lo haré,
antes sé que moriré
si no os tengo a vós que siempre amé.)


Cantigas de escarnio y maldecir: cantigas con carácter crítico y burlesco, compuestas entre los siglos XIII y XIV contra cuestiones sociales o políticas.

O que foi passar a serra
e non quis servir a terra,
é ora, entrant'a guerra;
        que faroneja?
Pois el agora tan muito erra,
              maldito seja!

O que levou os dinheiros
e non troux' os cavaleiros,
é por non ir nos primeiros
        que faroneja?
Pois que ven cõnos prestumeiros.
              maldito seja!

O que filhou gran soldada
e nunca fez cavalgada,
é por non ir a Granada
        que faroneja?
Se é ric'omen ou á mesnada,
              maldito seja!

O que meteu na taleiga
pouc' aver e muita meiga,
é por non entrar na Veiga
        que faroneja?
Pois chus mole é que manteiga
              maldito seja!

                           (Alfonso X el Sabio)

El que pasó la sierra
y no quiso servir a su tierra,
ahora, a la vuelta de la guerra,
        ¿de qué fanfarronea?
Pues ya que tanto yerra,
              ¡maldito sea!

El que se llevó los dineros
y no trajo los caballeros
por no ir entre los primeros,
        ¿de qué fanfarronea?
Ya que vino con los postreros,
              ¡maldito sea!

El que consiguió una gran soldada
y no hizo la cabalgada
para no ir a Granada
        ¿de qué fanfarronea?
Si es rico o tiene mesnada,
              ¡maldito sea!

El que en el talego echando
mentiras y poco haber
nunca en la Vega está entrando,
        ¿de qué fanfarronea?
Pues más que manteca es blando,
              ¡maldito sea!

Poesía cancioneril castellana del siglo XV: hacen aparición autores importantes, que siguen la estela de la lírica provenzal del amor cortés. Los más destacados:


  • Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (Carrión de los Condes, 1388 - Guadalajara, 1458).
Noble castellano que lo mismo leía o escribía, en su importantísima biblioteca personal, que guerreaba junto al rey Juan II de Castilla o contra él; este le nombró marqués de Santillana y conde de Manzanares por su actuación en la batalla de Olmedo.
En su producción destacan las serranillas, poemas de carácter popular en los que un noble corteja a una campesina, y los 42 sonetos fechos al itálico modo, por ser la primera vez que la estrofa italiana se adopta en castellano.


     Soneto V


Non solamente al templo divino, [cielo]
donde yo creo seas receptada [acogida]
según tu santo ánimo y beni[g]no,
preclara Infanta, mujer mucho amada; [muy noble]
mas al abismo y centro mali[g]no [el infierno]
te seguiría, si fuese otorgada
a caballero, por golpe ferrino [adj., de hierro]
cortar la tela por Cloto filada [hilada=spun; Clotho=Parca=Fate]
No lloren la tu muerte, maguer sea [aunque]
en edad tierna y tiempo triunfante [en la juventud]
mas la mi triste vida, que desea
ir donde fueres, como fiel amante,
y conseguirte, dulce Idea mía,
y mi dolor acerbo e incesante [cruel]


  • Juan de Mena (Córdoba, 1411 - Torrelaguna (Madrid), 1456)
Secretario de Juan II de Castilla, muy significativo por su literatura alegórica, del estilo de Dante Alighieri y la Divina Comedia, de la que es claro ejemplo su Laberinto de Fortuna.


¿Pues cómo, Fortuna, regir todas cosas                              
con ley absoluta, sin orden, te plaze?                  
¡Tú non farías lo qu'el çielo faze,                            
e fazen los tiempos, las plantas e rosas?                            
O muestra tus obras ser siempre dañosas,                        
o prósperas, buenas, durables, eternas:                            
non nos fatigues con vezes alternas,                    
alegres agora e agora enojosas.                             

Mas bien acatada tu varia mudança,                     
por ley te goviernas, maguer discrepante:                        
ca tu firmeza es non ser constante,                      
tu temperamento es destemperança,                
tu más çierta orden es desordenança,                 
es la tu regla ser muy enorme,                
tu conformidat es non ser conforme,                  

tú desesperas a toda esperança.

                          (Juan de Mena: fragmento de Laberinto de Fortuna)

  • Jorge Manrique (?, 1440? - Santa María del Campo Rus, Cuenca, 1479)
Noble castellano con antecedentes literarios en su familia (por ejemplo, su tío Gómez Manrique, dramaturgo). También fue guerrero, además de escritor, y se puso del lado de Isabel la Católica, que peleó por la corona de Castilla contra su sobrina Juana la Beltraneja; murió luchando por la reina en el asalto del castillo de Garcimuñoz, en Cuenca.
Entre sus obras destacan las conocidas como Coplas a la muerte de su padre, famosa elegía (o planto) dedicada a la figura de su padre, don Rodrigo Manrique: cuarenta estrofas llamadas coplas de pie quebrado o sextillas manriqueñas (sextillas dobles, de doce versos) con la siguiente estructura métrica: 8a 8b 4c 8a 8b 4c 8d 8e 4f 8d 8e 4f. Los versos tetrasílabos constituyen los pies quebrados, al medir la mitad de los octosílabos (estos pies quebrados pueden, en ocasiones, ser en apariencia pentasílabos, aunque podríamos encontrar razones métricas que lo justifiquen: encabalgamiento, verso anterior agudo...).
En sus temas: la muerte como igualadora de los estamentos feudales medievales, esfuerzo para lograr la fama (otra forma de inmortalidad) por medio de la virtud a pesar de la vanidad de la vida, fugacidad del placer pero gusto por el mismo... se entremezclan elementos y puntos de vista tanto medievales como humanistas, por lo que esta obra ha de entenderse como una muestra de lírica prerrenacentista, un adelanto de los valores e ideas del Renacimiento en nuestra literatura.


Coplas por la muerte de su padre


  Recuerde el alma dormida,          
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

  Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

  Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

[...]

  • NOTA: También destaca en el siglo XV Ausiàs March (Beniarjó/Gandía, 1397 - Valencia, 1459) . Noble valenciano que, al entrar en contacto con la literatura renacentista italiana en sus batallas a favor de la corona de Aragón en aquellas tierras, abandona la lírica de amor cortés y cultiva una obra más personal y libre de artificios.



MESTER DE JUGLARÍA

Se llama mester de juglaría (oficio de juglares) al conjunto de poemas populares, cantares de gesta, romances, canciones —épicos o líricos— difundidos durante la Edad Media por los juglares, que eran quienes los cantaban o recitaban de pueblo en pueblo, en las cortes o en las plazas a cambio de dinero o dádivas.
Se suele diferenciar entre juglar (actor y transmisor de la obra de otros) y trovador o creador de sus propios poemas; aunque esta división no siempre resulte evidente.

Los cantares de gesta eran largos poemas épicos protagonizados por caballeros medievales vistos como héroes. Sus hazañas, relacionadas a menudo con la reconquista, eran cantadas por los juglares ambulantes y poseían, por ello, unos rasgos comunes:
-Están constituidos por varias tiradas de versos de arte mayor, a menudo irrregulares, con una rima asonante común para todos los versos de cada tirada.
-La oralidad se aprecia en el uso de fórmulas apelativas con las que el juglar se dirigía directamente al público: "Oíd lo que dijo el Cid", y de epítetos épicos, es decir, expresiones que caracterizan a determinados personajes o a elementos destacables de la narración: "el de la barba florida" (refiriéndose al Cid).
-Un cierto carácter teatral: diálogos que ceden la palabra, en estilo directo, a los protagonistas de la acción: "—Oídme, mis caballeros, esto aquí no quedará".
-Historicismo, dado que exponen en muchos casos situaciones reales y aportan datos que coinciden con los históricos.
-En España, a diferencia de otras literaturas, se caracterizan por el realismo, ya que evitan los elementos mágicos y sobrenaturales (salvo los que incumben a la religión cristiana) e incluyen elementos cotidianos que dan a nuestros héroes un carácter más humano, como puede observarse en el Cantar (o Poema) de Mio Cid.


  • Cantar de Mio Cid

Cantar de gesta anónimo en torno a la figura de Rodrigo Díaz de Vivar(Vivar del Cid (Burgos)¿?, h. 1048 – Valencia, 1099), caballero castellano que llegó, a finales del siglo XI, a dominar el Levante peninsular, conquistando Valencia a los musulmanes, donde vivió hasta su muerte en calidad de príncipe de dicho señorío independiente (su esposa Jimena se mantuvo allí después hasta 1102, año en que la ciudad pasó de nuevo a manos de los musulmanes).
El Cantar de Mio Cid crea, a finales del siglo XII o principios del XIII, un héroe literario a partir de quien fuera, sin duda, un extraordinario guerrero y estratega en la vida real, dotándolo de ciertos rasgos muy en consonancia con los tiempos: extraordinarias cualidades humanas que lo presentan como un noble y excepcional guerrero,  leal amigo, esposo y padre ejemplar, fiel al rey a pesar del trato recibido por este, con una gran mesura y prudencia en el hacer y el decir, profunda religiosidad... Todo lo cual lo hará muy querido por el pueblo, que antepone esta figura a la del propio rey: "Oh Dios, qué buen vasallo, si oviesse buen señor".

El Cantar está formado por 3730 versos de arte mayor, de medida irregular (con tendencia al hexadecasílabo característico del género, dividido en dos hemistiquios de ocho sílabas separados por una cesura) y rima asonante, agrupados en series o tiradas monorrimas.
Tiene tres partes:
1. Cantar del destierro: El Cid ha sido desterrado de Castilla por el rey Alfonso Vl. Debe abandonar a su esposa e hijas, a quienes deja a la protección del abad del monasterio de San Pedro de Cardeña, e inicia una campaña militar acompañado de sus fieles en tierras no cristianas, enviando un presente al rey tras cada victoria para conseguir el favor real.
2. Cantar de las bodas: El Cid se dirige a Valencia, en poder de los moros, y logra conquistar la ciudad. Envía a su amigo y mano derecha Álvar Fáñez a la corte de Castilla con nuevos regalos para el rey, pidiéndole que se le permita reunirse con su familia en Valencia. El rey accede a esta petición, e incluso le perdona y levanta el castigo que pesaba sobre el Campeador y sus hombres. La fortuna del Cid hace que los infantes de Carrión pidan en matrimonio a doña Elvira y doña Sol. El rey pide al Campeador que acceda al matrimonio y él lo hace aunque no confía en ellos. Las bodas se celebran solemnemente.
3. Cantar de la afrenta de Corpes: Los infantes de Carrión muestran pronto su cobardía, primero ante un león que se escapa y del que huyen despavoridos, después en la lucha contra los árabes. Sintiéndose humillados, los infantes deciden vengarse. Para ello emprenden un viaje hacia Carrión con sus esposas y, al llegar al robledo de Corpes, las azotan y las abandonan dejándolas desfallecidas. El Cid ha sido deshonrado y pide justicia al rey. El juicio culmina con el «riepto» o duelo en el que los representantes de la causa del Cid vencen a los infantes. Estos quedan deshonrados y se anulan sus bodas. El poema termina con el proyecto de boda entre las hijas del Cid y los infantes de NavarraAragón.

El Romancero viejo
Recibe este nombre el conjunto de romances medievales anónimos, transmitidos oralmente hasta que empiezan a fijarse por escrito en torno al siglo XV.
Los romances son poemas populares, anónimos, transmitidos oralmente por los juglares y el pueblo, que tuvieron su origen, probablemente, a partir de los cantares de gesta: los episodios más solicitados por el público a los juglares en sus representaciones y recitados acabaron fijándose con la forma del romance, que convertía cada hemistiquio del verso hexadecasílabo en un verso octosílabo; la rima, asonante, permanecía, lógicamente en los versos pares, quedando sueltos los impares.
Estaban formados por un número indeterminado de versos.
Al ofrecer el juglar solo los momentos más interesantes de los largos cantares, nos encontramos a menudo en los romances con saltos de tiempo, comienzos y finales abruptos, y un narrador que utiliza los recursos mencionados de fórmulas apelativas, epítetos épicos y diálogos en estilo directo.
Su oralidad hizo también que se produjeran numerosas variantes en la transmisión de un mismo poema, y que sirvieran, al igual que los cantares de gesta, como entretenimiento y también como noticieros, con las últimas novedades relacionadas, principalmente, con los avances de la Reconquista.
A partir de este modelo, se crearon también romances originales de muy distinto carácter: romances épicos (los protagonizados por personajes de los cantares de gesta); romances históricos, es decir, relativos a sucesos y personajes históricos, sobre todo coetáneos y relacionados generalmente con la Reconquista; romances moriscos, protagonizados por nobles moros a menudo implicados en románticas relaciones con cristianos; romances novelescos o líricos, que relatan historias inventadas donde se exaltan diversos sentimientos, sobre todo, el amor.




MESTER DE CLERECÍA

Los clérigos son los únicos que saben leer y escribir y dedican a la reproducción de libros una enorme atención en cada  scriptorium de cada monasterio. Se centran en la literatura religiosa, pero no desatienden los saberes y artes de todo tipo del momento.

Llamamos mester de clerecía a la producción literaria de estos clérigos durante los siglos XIII y XIV, inspiradas muchas de ellas en textos latinos, aunque escritas en castellano con intención didáctica: para que fueran entendidas por un mayor número de personas.
Por su naturaleza, se fijaron por escrito y se conoce la autoría de muchas de ellas. Se transmitían tanto por escrito, al propio público clerical, y oralmente, leídas o recitadas, a la plebe analfabeta, para adoctrinarla, ya que tratan temas religiosos o morales de inspiración cristiana, presentando modelos de conducta.
Su métrica era la cuaderna vía (tetrástrofo monorrimo): cuatro versos alejandrinos, es decir, de catorce sílabas (suma de dos hemistiquios heptasílabos con una cesura en medio del verso) con una misma rima consonante en los cuatro. Su esquema métrico sería: 14A 14A 14A 14A.
El verso de catorce sílabas recibe el nombre de alejandrino por aparecer por primera vez en el Libro de Alexandre.

Mester traigo fermoso, non es de juglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerecía,
fablar curso rimado por la cuaderna vía
a sílabas cunctadas, ca es grant maestría.

                           (Del Libro de Alexandre)




  • Gonzalo de Berceo (Berceo (Logroño), h. 1195¿?, h. 1260)

Tiene el mérito de ser el primer poeta en lengua castellana de quien se sabe el nombre.
Parece que se educó en el monasterio de San Millán de la Cogolla, al que regresaría como clérigo secular o sacerdote. También ejerció su ministerio en el monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos.
Sus obras, pertenecientes al mester de clerecía, son todas de temática religiosa:
- Hagiografías, es decir, vidas de santos; en este caso, santos locales; basadas en fuentes latinas y en tradiciones del propio monasterio: Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo de Silos y Vida de Santa Oria.
Poemas marianos: Loores de Nuestra Señora, Milagros de Nuestra Señora y Duelo de la Virgen.
- Poemas religiosos de naturaleza doctrinal: El martirio de San Lorenzo, El sacrificio de la misa y Los signos que aparecerán antes del Juicio.

  • Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (Alcalá de Henares ?, h. 1295- ¿?, h. 1350)
Poco se sabe verdaderamente de su biografía. Se supone que se formaría en el entorno de la escuela catedralicia de Toledo, logrando una buena formación teológica, literaria y musical. Ejerció como arcipreste de Hita (actualmente en Guadalajara), vinculado a la diócesis de Toledo, cuyo arzobispo, parece ser, lo envió a prisión, donde escribió su Libro de buen amor, que narra las supuestas aventuras eróticas del propio Arcipreste. Libro de buen amor.
Narración falsamente autobiográfica, en prosa y verso (mayoritariamente en cuaderna vía), en la que el autor nos cuenta sus supuestas aventuras eróticas, en las que, a pesar de ciertos éxitos, el protagonista acaba saboreando siempre, de una manera u otra, el fracaso, lo que se presenta como una lección para evitar el mal amor (carnal) y seguir el camino del buen amor (el amor divino).
En este texto, de tendencia misógina (la mujer aparece casi únicamente como una presa), junto a las variadas figuras femeninas (la dueña noble, la panadera, la viuda, la serrana, la mora, la monja...) destaca la figura de Trotaconventos, una vieja tercera o alcahueta, precursora de la Celestina de Fernando de Rojas, caracterizada por su vinculación al mundo eclesiástico, su habilidad para colaborar en el proceso de seducción y conquista, un amplio conocimiento de artes mágicas, una gran codicia y diversidad de oficios. Su muerte le inspira un sentido planto (composición elegíaca en que se llora al difunto), donde  vierte toda suerte de imprecaciones contra la muerte, denunciando su arbitrario poder, su desprecio por todo lo bello y hermoso, y su desmesura: «¡Ay, muerte! ¡Muerta seas, muerte, e mal andante! / Mataste a mi vieja, matases a mí ante!... / Muerte desmesurada, matases a ti sola, / ¿qué oviste conmigo? ¿mi leal vieja dóla?».
Presenta una estructura compleja, amalgama de distintos géneros, que incluye enxiemplos o realtos morales, episodios alegóricos (como la disputa entre el autor y don Amor, o la batalla entre don Carnal y Doña Cuaresma, parodia de los cantares de gesta de la época), una comedia humanística que expone los amores entre don Melón y doña Endrina, un comentario al Ars Amandi (Arte de amar) del latino Ovidio, sátiras de tono goliardesco (propias de clérigos viciosos que, en la Edad Media, veneraban a Goliat, gigante que encarnaba los placeres pecaminosos o diabólicos), etc., todo ello con un marcado carácter humorístico.
La supuesta intención moralizante ha sido muy discutida, dada la alegría vitalista del protagonista y muchos otros personajes. En el fondo, parece invitar al disfrute del amor carnal que tanto condena y a una pura diversión.



  • Alfonso X el Sabio (Toledo, 1221 – Sevilla, 1284)

Rey de Castilla, entre 1252 y 1284. Se decidió por el castellano, en vez del latín, como lengua vehicular entre musulmanes, judios y cristianos, y la utilizó tanto en cuestiones legales y administrativas como en obras culturales producidas con el conocido como método Alfonsí: textos redactados por un equipo, fundamentalmente la importantísima Escuela de Traductores de Toledo (constituida por personas versadas en las tres culturas princpales que allí convivían, las llamadas culturas del Libro);  Alfonso X, personalmente, proponía los proyectos y los revisaba, cuidando el estilo literario de una manera muy particular.

Obras legales:
- El código de las Siete partidas o Libro de las leyes: normas jurídicas castellanas presentadas en modo reflexivo y filosófico.

Obras científicas y recreativas:
- Libro del saber de astronomía.
- Lapidario: tratado médico y mágico de las propiedades de las piedras en relación con la astronomía.
- Tablas alfonsíes astronómicas: movimientos de los cuerpos celestes (según el antiguo sistema ptolemaico).
- Libro del ajedrez, dados y tablas.

Obras históricas:
- Grande e general estoria: desde el Génesis de la Biblia hasta el nacimiento de la Virgen María.
- Estoria de España: desde la antigua Roma hasta Fernando III el Santo, de Castilla (padre de Alfonso X).

Colecciones de cuentos, que recogen relatos árabes, persas o hindúes, de distintas fuentes, que mostraban ejemplos de conducta para los nobles.
-Calila e Dimnaun rey y su alguacil filósofo conversan y este último presenta los relatos de dos chacales llamados Calila y Dimna, junto a un buey, un león y otros animales, para aconsejar al monarca.
- Sendebar o Libro de los engaños e asayamientos de las mujeres (cuya traducción fue terminada por iniciativa de don Fadrique, hermano de Alfonso X): la concubina del rey de Judea Alcos es rechazada por el único hijo de este cuando ella intenta seducir al joven. Ella lo acusa falsamente de intento de violación. Durante siete días, en que el hijo debe guardar silencio, tal como dicta la ley, los sabios de la corte relatan al monarca cuentos misóginos y la concubina otros muy diferentes para incriminar al joven. Al final, ella es la condenada a muerte, mientras el hijo queda exculpado.


  • El infante don Juan Manuel (Escalona (Toledo), 1282-Córdoba, 1348)
Sobrino de Alfonso X el Sabio, fue un noble educado tanto en las disciplinas propias de su condición como en conocimientos humanísticos: hombre, por tanto, de armas y de letras. A los ocho años perdió a sus padres y a los doce ya participaba en batallas contra los musulmanes de Granada y Murcia. Se casó tres veces, eligiendo a sus esposas por conveniencia política y económica y, cuando tuvo hijos, se esforzó por emparejarlos con el mismo criterio, llegando a ser uno de los hombres más poderosos de su tiempo.
Entre sus obras, de marcado carácter didáctico, para educación de príncipes, destacan el Libro del caballero y el escudero (un joven escudero que desea entrar en la corte es instruido por un un viejo ermitaño que antaño fuera caballero), el Libro de los estados (donde se plantea una sociedad ideal) y El conde Lucanor Libro de Patronio: un joven conde plantea distintos problemas a su consejero, Patronio, que le responde con breves relatos didácticos culminados siempre con una reflexión y una moraleja final en verso, donde se concentra la enseñanza.
Hay que señalar, por último, que su Libro de las tres razones o Libro de las armas, recoge una interpretación muy particular de la historia basada en sus experiencias personales, no exenta de elementos ficticios, y es considerada por gran parte de la crítica actual como la más libre y audaz estilísticamente, y quizás, por ello, la mejor de sus obras.



LA CELESTINA

Una obra prerrenacentista que merece un capítulo aparte es La Celestina.

La Celestina es el nombre con el que más se conoce la obra de Fernando de Rojas titulada primero Comedia de Calisto  y Melibea (versión de 1499, con 16 actos) y después Tragicomedia de Calisto y Melibea (aparecida en 1502, con 21 actos).

Con características teatrales y novelescas a la vez, se clasificaría como comedia humanística, género literario propio del Renacimiento: una obra de cámara para un público reducido que se leía dramáticamente en vez de representarse.

Resumen del argumento:
Calisto entra en el huerto de la casa de Melibea tras un halcón y la descubre; el joven le declara su amor, pero ella lo rechaza. Calisto enferma de pasión. Su criado Sempronio le pone en contacto con una vieja alcahueta llamada Celestina, que regenta también  un prostíbulo con dos pupilas, Areúsa y Elicia: la anciana podría conseguir que el joven se reúna con la muchacha que adora.
El otro criado de Calisto, Pármeno (cuya madre fue maestra de Celestina en el burdel y conoce, por tanto, su calaña), intenta disuadirlo, pero termina despreciado por su señor, al que solo le importa satisfacer sus deseos. Pármeno se une, pues, a Sempronio y Celestina para explotar la pasión de su señor y repartirse los regalos y recompensas que les proporcione. La alcahueta, además, se garantiza la inestable ayuda de Pármeno ofreciéndole el favor de una de sus prostitutas.

Gracias a su labia, y sirviéndose de un conjuro a Plutón con el que hace un filtro mágico, la vieja alcahueta, que se hace pasar por vendedora, entra en la casa de  Melibea, le vende un ovillo de hilo impregnado con el filtro y logra que la joven acabe enamorada de Calisto.

Como premio, Celestina recibe una cadena de oro. Pero se niega a compartirla con sus compinches, Sempronio y Pármeno, y estos la asesinan, siendo, finalmente, ajusticiados.
Las prostitutas Elicia y Areúsa, que han perdido a Celestina y a sus amantes, contratan a un bandido para que mate a Calisto. Mientras este y Melibea gozan de su encuentro en el jardín de la muchacha, oyen alboroto en la calle. Creyendo que sus nuevos criados están en peligro, el enamorado intenta saltar el muro de la casa, resbala, cae y muere. Desesperada, Melibea se arroja desde lo alto de una torre a los pies de su padre. La obra termina con el llanto de Pleberio (el padre).

En la obra se refleja la nueva sociedad urbana en la oposición de personajes de distinta condición: por un lado Calisto y Melibea (y Pleberio), en representación de la burguesía naciente, culta, refinada, galante...; y por otro, el mundo marginal, encabezado por Celestina, en el que encontramos prostitutas, matones y criados que se mueven por las bajas pasiones y la codicia.


En realidad, unos y otros tratan de disfrutar de los placeres más básicos de la vida sin esfuerzo: los enamorados, cegados por la pasión, olvidan sus principios morales; los criados engañan a sus amos; la satisfacción parece conseguirse solo con dinero... Es la fotografía de una sociedad en crisis, uno de esos momentos de cambio de valores donde cada cual campa por su propio interés y por gozar del presente sin preocuparse por las consecuencias.

En lo formal, es muy interesante el tratamiento del lenguaje de los distintos personajes: su manera de hablar los caracteriza, expresándose de forma culta, elevada, incluso cursi, los burgueses enamorados, y con un registro habitualmente coloquial, vivo y expresivo, repleto de refranes, frases hechas, expresiones vulgares y soeces, sin perder por ello un ápice de calidad literaria, los personajes que se mueven en los bajos fondos.


LITERATURA RENACENTISTA EN ESPAÑA



















Características generales del Renacimiento en España:


El Renacimiento surge con la aparición del humanismo en la Italia del Quatrocento (mil cuatrocientos, es decir, siglo XV): a partir de la búsqueda  de manuscritos antiguos de autores latinos, que ya había empezado a producirse a finales del siglo XIV, se resucitó un interés cada vez más generalizado por esta cultura clásica grecolatina, donde el ser humano era el centro (hasta los dioses del Olimpo estaban hechos a imagen y semejanza de los hombres y no al revés). Se sustituye, pues, el teocentrismo medieval por un nuevo antropocentrismo, donde el ser humano y todo lo relativo al mismo serán el centro de atención de ciencias, artes y letras.

Este humanismo afectaba principalmente (si no de manera exclusiva) a los nobles y a la burguesía que crece en torno de la corte: se afianza la figura del cortesano, que continúa el ideal del caballero del final de la Edad Media: a la vez dedicado a las armas y a las letras, ahora dotado de una formación humanística y preparado, por tanto, para las artes, la literatura, la danza, la música, la cultura en general (sobre todo clásica)...
Entre estos cortesanos surgen los mecenas: protectores de artistas que acrecentaban su prestigio y acababan en posesión de una gran riqueza en cuadros, esculturas, etc. El mecenazgo también es una herencia clásica grecolatina, pues es Mecenas, noble romano de la época de César Augusto (s. I a. C.) quien da nombre a quien, como él a Virgilio, Horacio, etc., ayuda a los artistas al desarrollo de su creación sin preocuparse por su sustento.


En España la fecha de 1492 se toma como crucial para el cambio de mentalidad porque:

  • Se da por concluida la llamada Reconquista con la toma de Granada, última ciudad islámica de la península Ibérica, extendiéndose por casi todo el territorio peninsular el gran reino cristiano de los Reyes Católicos, resultado de la unión de la corona de Castilla (Isabel) y la corona de Aragón (Fernando).
  • Se produce el descubrimiento de América por Colón, iniciándose un periodo de interés por los grandes viajes´de exploración y colonización sobre todo del Nuevo Mundo pero también de otras lejanas tierras. 
  • Se publica la Gramática de Antonio de Nebrija, primera de la lengua castellana y de una lengua vulgar europea.




POESÍA LÍRICA RENACENTISTA


En España, Juan Boscán, empujado por su amigo Andrea Navagero, veneciano, toma como modelo la nueva lírica italiana, que sigue las líneas maestras del Canzoniere de Francesco Petrarca (1304-1374), cancionero que gira en torno al amor idealizado por Laura, mujer casada a la que entregó su corazón, por lo que sabemos, de manera completamente platónica y literaria, del mismo modo que Dante Alighieri (1265-1321) hiciera antes con Beatrice Portinari, muchacha a la que consagró su devoción tanto en Vita nuova, poemario escrito tras la muerte de la joven siguiendo los cánones prerrenacentistas del dolce stil nuovo, claramente relacionados con el amor cortés, como en la Divina comedia, texto alegórico donde, en tercetos encadenados, se nos narra el descenso a los infiernos y el paso por el purgatorio del propio escritor guiado siempre por Virgilio (poeta clásico latino autor de la Eneida), y la ascensión final a los cielos en compañia de Beatrice, que lo eleva hasta la pura contemplación de dios.

A su vez, Boscán anima a su amigo Garcilaso de la Vega a imitar este nuevo estilo. Y este lo practica con enorme éxito. Garcilaso no solo debe a Boscán el hecho de ser introducido en la poesía renacentista italiana, sino el ser publicado por su amigo en Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega, libro que ninguno de los dos llegó a ver, pues apareció postumamente, es decir, tras su muerte.

Esta nueva poesía lírica, de carácter fuertemente italianizante, se apoya en tres aspectos fundamentales:

  • El amor ideal, que se refleja en los rasgos estilizados de la amada, con frecuencia relacionados con imágenes tomadas de la naturaleza; en la insistencia en el tópico latino del carpe diem ("atrapa el día", es decir, disfruta del momento, de la juventud, antes de que pase y se marchite); pero a la vez en un sentimiento puro, platónico, que convierte a la amada en una diosa inalcanzable (a menudo casada, un amor imposible... al estilo del amor cortés medieval).
  • La naturaleza citada también posee rasgos idílicos, siguiendo el tópico clásico del locus amoenus ("lugar ameno", agradable, una suerte de paraíso terrenal): un rincón lleno de vegetación, fresco, con animales silvestres pero no fieros sino amables, agua mansa y sonora...
  • El uso de la mitología grecolatina, a menudo como excusa para explicar las propias relaciones amorosas y los sentimientos dolientes del autor.

Junto a estos cambios temáticos, encontramos cambios formales, fruto también de la influencia italiana:

- Uso del verso endecasílabo (de once sílabas) combinado a menudo con el heptasílabo (de siete sílabas)

- Nuevas estrofas:
  • Soneto: poema de catorce versos, generalmente endecasílabos, repartidos en dos cuartetos y dos tercetos que riman entre sí en consonante: ABBA ABBA CDC DCD ; los tercetos admiten numerosas variantes: CDE CDE, CDE DCE...
  • Silva: poema compuesto por un número indeterminado de versos endecasílabos y heptasílabos, con el orden y las rimas, consonantes, que decida el autor, que incluso podría dejar algún verso suelto.
  • Estancia: estrofa formada por más de seis versos endecasílabos y heptasílabos que riman en consonante al arbitrio del poeta, y cuya estructura, una vez establecida, se repite a lo largo del poema.
  • Terceto: tres versos de arte mayor con rima por lo común consonante de, al menos, dos de ellos: A-A o -AA).
  • Tercetos encadenados: "Serie de tercetos que constituyen un poema, cuyo primer endecasílabo rima con el tercero, mientras el segundo rimará con el primero y el tercero del terceto siguiente, y así sucesivamente. Normalmente, la composición acaba con un serventesio, resultante de añadir un verso que rima con el penúltimo del terceto final", según explica el DRAE: ABA BCB CDC... YZYZ.
  • Lira: cinco versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante aBabB.
  • Octava real: ocho versos endecasílabos con rima consonante ABABABCC.

  • Garcilaso de la Vega (Toledo, 1501? - Niza, 1536)
De noble cuna, desde muy joven tomó parte en numerosas batallas militares y políticas, favorecido siempre por Carlos I (el emperador Carlos V), lo que le llevó a casarse en 1525 con Elena de Zúñiga, dama de doña Leonor, hermana del emperador.
En 1526,en las bodas de Carlos I con Isabel de Portugal, conoce a una dama portuguesa de la reina, Isabel Freyre, de la que se enamora platónicamente y a la que canta en sus poemas con el nombre de Elisa.
A pesar de sus buenas relaciones, Carlos I desterró a Garcilaso en 1531 a una isla del Danubio, por asistir como testigo a una boda de un familiar relacionado con los comuneros, enemigos del emperador.
Vivió luego en Nápoles, recuperado el favor real.
Durante el asalto a la fortaleza de Muy, en Provenza, Garcilaso fue gravemente herido, por lo que se le trasladó a Niza, donde murió.
Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Boscán, en Barcelona, por la viuda de este, bajo el título de Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el Renacimiento literario en las letras hispánicas.


REFORMA Y CONTRARREFORMA: LITERATURA ASCÉTICA Y MÍSTICA RENACENTISTA

En la segunda mitad del siglo XVI, el cristianismo vive en Europa una serie de intentos de renovación para recuperar el espíritu inicial de esta religión, tanto rupturistas (el protestantismo de Lutero y Calvino, por ejemplo) como católicos.

Entre estos últimos, en España, surge un movimiento literario ascético y místico, tanto en prosa como en verso, en el que los autores fundamentalmente muestran, en un tono muy personal e íntimo, sus pensamientos y sobre todo sus experiencias de carácter religioso: un camino que podemos dividir tres vías o tramos:

  • Vía purgativa: donde se produce la purificación mediante el desprendimiento de los bienes y placeres terrenales.
  • Vía iluminativa: se busca el conocimiento divino y su proximidad a través del estudio, la oración...
  • Vía unitiva: se produce, graciosamente, es decir, por decisión divina (más allá de los merecimientos propios) la unión amorosa con Dios, concebida como un éxtasis, un clímax espiritual percibido a través de los sentidos y descrito en términos similares al amor carnal. 

Las vías purgativa e iluminativa constituirían la parte ascética de este proceso, mientras que la vía unitiva centraría el momento propiamente místico.

La poesía ascética y mística renacentista adoptará las formas italianas características de la lírica profana y sus referencias temáticas: el cuerpo idealizado de la amada (en este caso del Amado), el amor sublime (que aquí toma como modelo literario la propia Biblia, sobre todo su libro erótico: El cantar de los cantares), la naturaleza idílica, y las referencias cultas grecolatinas y, por supuesto, del Antiguo y del Nuevo testamento.

Fray Luis de León sería el modelo de los autores religiosos ascéticos.

Juan de la Cruz, el máximo exponente de la poesía mística, destaca por sus obras mayores: Noche oscura del alma, Llama de amor viva y Cántico espiritual.

Teresa de Cepeda y Ahumada, conocida como Teresa de Ávila tras ingresar en la orden religiosa del Carmelo, también fue muy importante como escritora mística. Unas alumnas han preparado esta presentación para saber más sobre ella:
http://prezi.com/yuua2xdidp33/?utm_campaign=share&utm_medium=copy&rc=ex0share


NARRATIVA RENACENTISTA:

Podríamos dividirla en dos bloques:

  • Idealista
  • Realista

Nos fijaremos en cuatro géneros de novelas idealizantes:

  • pastoril
  • de caballerías
  • bizantina
  • morisca

  • Novela pastoril: historias en prosa similares a las églogas en verso, donde unos pastores idealizados y cultos exponen sus quejas amororas en el característico locus amoenus (lugar ameno: una especie de "paraíso terrenal" de frondosa vegetación, amable fauna y agua fresca y sonora).

Ejemplo: La Diana, de Jorge de Montemayor, o La Galatea, de Miguel de Cervantes.


  • Novela de caballerías: el protagonista, un caballero andante, cabalga en busca de aventuras, peleando contra el mal y dando muestras de amor por su dama. La magia y los seres fantásticos aparecen a menudo involucrados en las tramas, a favor o en contra del héroe.

Ejemplo: Amadís de Gaula, preservado en la versión escrita de Garci Rodríguez de Montalvo; y Tirant lo Blanc (Tirante el Blanco) del valenciano Joanot Martorell.


  • Novela bizantina: protagonizada por dos enamorados que se ven separados por alguna circunstancia adversa y que pasan mil peripecias y exóticas aventuras, de un lugar para otro, hasta lograr encontrarse de nuevo y, finalmente, casarse.

Ejemplo: Los amores de Clareo y Florisea, de Alonso Nuñez de Reinoso, que inauguran el género, o Los trabajos de Persiles y Sigismunda, obra póstuma de Miguel de Cervantes.


  • Novela morisca: Cuenta historias fronterizas de la época de la Reconquista, planteándose relaciones diversas (amor, amistad...) entre musulmanes y cristianos, los unos y los otros caracterizados como caballeros y damas virtuosos y magnánimos.

Ejemplo: Historia del Abencerraje y la hermosa Jarifa (anónima).

NOVELA PICARESCA

El género más notable será de carácter realista: la novela picaresca.

Rasgos característicos: 
- Falsa autobiografía del protagonista, narrada, por tanto, en primera persona.
- El pícaro evoluciona física y psicológicamente a lo largo de su vida.
- Pasa múltiples aventuras y desventuras que lo hacen progresar desde su origen humilde hasta una cierta tranquilidad.
- La meta del pícaro es vivir con el menor esfuerzo, demostrando una gran astucia y muy pocos escrúpulos.
- Se realiza una sátira social, criticándose de manera especial la hipocresía y el afán por aparentar para mantener el buen nombre.
- El personaje es un antihéroe que resulta simpático, a pesar de rozar a menudo la delincuencia: no posee más cualidades destacables que su habilidad para salir de situaciones engorrosas; hace gala de un comportamiento poco ejemplar para conseguir salir adelante; está marcado por su baja estracción social (nada que ver con esos héroes caballerescos y mucho menos con los clásicos, nacidos de la relación de un mortal con alguna divinidad); no es, en absoluto, un modelo de conducta, más bien lo contrario.

De todo ello se deducen algunos rasgos habituales en el pícaro, que esquematizamos a continuación:

- Antihéroe.
- Origen humilde, incluso deshonroso.
- Personaje solitario, que mira principalmente por él mismo.
- Sobrevive gracias a su habilidad y a su astucia, con frecuencia empleadas en el engaño.
- Carácter vagabundo o errabundo, que le lleva a cambiar a menudo de geografía, de amo, de actividad...

EL LAZARILLO DE TORMES

De 1554 es la primera edición que conservamos de la Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, la primera novela picaresca, de autor anónimo. Tuvo enorme éxito y fue traducido enseguida al francés, al inglés, al holandés, al alemán, al italiano...
Cuenta en primera persona, en siete tratados o capítulos, la historia de Lázaro, desde su mísera infancia hasta el momento en que es juzgado por tolerar que su mujer mantenga relaciones con un arcipreste, un clérigo para el que trabajan.

El argumento es el siguiente:

Lázaro de Tormes escribe una larga carta para justificarse ante un juez que le acusa por permitir que su mujer mantenga relaciones con un clérigo, contándole para ello toda su vida.
Lázaro nació en un molino, junto al río Tormes, en Salamanca. Quedó huérfano de padre, molinero condenado por ladrón, y su madre, amancebada con un negro, con el que tiene un hijo mulato, pone a Lázarillo al servicio de un ciego. El muchacho, al principio ingenuo, desarrolla ya con este primer amo un instinto de supervivencia.
Pasa luego a servir a un tacaño clérigo que lo mata de hambre, y al que sisa algo de pan de un arca que tiene; el clérigo lo confunde a oscuras con una culebra hasta que descubre el engaño, le da una tremenda paliza y lo despide.
Más adelante sirve Lázaro a un sospechoso fraile mercedario, tan amante del mundo que apenas para en su convento.
El tratado quinto narra una estafa realizada por parte de un vendedor de bulas o buldero, al que sirve Lázaro, quien está compinchado con otro que finge estar poseído por el diablo y no creer en las bulas. Luego Lázaro se asienta con otros amos, un capellán, un maestro de hacer panderos y un alguacil y se hace aguador. Por último consigue el cargo de pregonero gracias al arcipreste de la iglesia toledana de San Salvador, quien además le ofrece una casa y la oportunidad de casarse con una de sus criadas, con la finalidad de disipar los rumores que se ciernen sobre él, ya que era acusado de mantener una relación con ella. Estos rumores no desaparecen tras la boda y Lázaro comienza a ser objeto de burla. Él afirma, sin embargo, que ha alcanzado la felicidad, aunque haya perdido la honra.

Los elementos más originales del Lazarillo, frente al resto de la literatura renacentista, son, de manera sucinta:

  • El realismo con que se dibuja al personaje y a la sociedad española de ese momento, de la que se critica especialmente la hipocresía, la falsedad, el torpe juego de apariencias en las que está inmersa, además de la pobreza y los problemas generados por la emigración del mundo rural a las ciudades, mientras que el imperio "crece" a base de prestamos extranjeros para financiar las guerras, sostenidos gracias a la riqueza de los nobles y a la que llega del Nuevo Mundo (que como llega, se va).
  • El protagonista es un antihéroe, muy lejos de las figuras virtuosas, caballerescas e idealizadas del resto de la narrativa.
  • El protagonista evoluciona física y psicológicamente a lo largo del relato, una falsa autobiografía, aprendiendo de las distintas aventuras y desventuras por las que va pasando, que van modelando su carácter.

CERVANTES Y EL QUIJOTE

Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547 - Madrid, 1616)
Parte para Italia a los veintidós años. Participa en la batalla de Lepanto, donde es herido, quedando inútil su mano izquierda. De regreso a España, es capturado por piratas berberiscos y encarcelado en Argel. Tras cuatro intentos de fuga, los frailes trinitarios pagan su rescate y recupera la libertad.

Miguel de Cervantes era el cuarto hijo del matrimonio del hidalgo Rodrigo de Cervantes (a quien Américo Castro consideraba un converso, aunque la cuestión no está clara) con Leonor de Cortinas. El padre era cirujano-barbero, profesión de escasos ingresos y baja consideración social. Las estrecheces económicas, en las que sin duda se crió nuestro autor, forzaron a su padre a emprender un vagabundeo por Valladolid (donde se hallaba la Corte), Córdoba y Sevilla en busca de mejor suerte, nunca conseguida, sin que sepamos a ciencia cierta si su prole lo acompañó en sus viajes o no. En Valladolid, la familia Cervantes se establece en el barrio del Sancti Spiritus, pero las deudas contraídas llevan al padre a la cárcel y provocan el embargo de todos sus bienes.

Si nuestro Cervantes acompañó a su padre, podría haber aprendido sus primeras letras en un colegio de la Compañía de Jesús de esas localidades (tras el fracaso de Valladolid, el padre de Cervantes fue a Córdoba y es posible que el futuro escritor asistiese al colegio jesuítico de Santa Catalina), e incluso haberse aficionado al teatro -una vocación que no abandonaría jamás- bajo la tutela del padre Acebedo.

A finales de 1564, el padre de Cervantes se instala en Sevilla como regente de unas casas de alquiler, sin que sepamos tampoco si su familia lo acompaña o no. Pero nuevas deudas le obligan a abandonar la ciudad en unos dos años. Es en este momento donde cabe conjeturar la asistencia de Miguel al colegio de los jesuitas, donde habría tenido al ya citado padre Acebedo como maestro y a Mateo Vázquez, luego secretario de Felipe II, como condiscípulo. En 1565 Luisa Cervantes ingresa en el convento de Alcalá. Desde 1566, Rodrigo Cervantes se halla establecido con su familia en Madrid, iniciando por esos años el joven Cervantes su carrera literaria gracias a Alonso Getino de Guzmán, organizador de espectáculos de la capital con quien Rodrigo andaba metido en negocios: su primera obra, en 1567, es un soneto dedicado a la reina ("Serenísima reina, en quien se halla"), con motivo del nacimiento de la infanta Catalina Micalea, la segunda hija de Felipe II e Isabel de Valois. En 1568, Cervantes estudia con Juan López de Hoyos, nombrado rector del “Estudio de la Villa” el 12 de enero, quien le encarga cuatro poemas destinados a la “Relación oficial de las exequias” celebradas con motivo de la muerte de Isabel de Valois. En estos años, el joven Cervantes debió estar en contacto y mantener amistad con poetas como Pedro Laynez o Gálvez de Montalvo.

Más poemas, camarero y soldado, que no es manco (bueno, sí es manco)

Esos tempranos inicios poéticos se vieron truncados casi en sus comienzos, pues a finales de 1569, encontramos al joven escritor instalado en Roma como camarero del cardenal Giulio Acquaviva, al que serviría durante un tiempo (año y pico) para iniciar pronto su carrera militar. Allí tuvo Cervantes ocasión de familiarizarse con la literatura italiana del momento, tan influyente en su propia obra.

¿Qué hace de repente nuestro joven escritor en Roma? Una explicación de este brusco cambio de escenario estaría en una provisión real (encontrada en el siglo XIX en el Archivo de Simancas), fechada en septiembre de 1569, en la que se ordenaba el apresamiento de un joven estudiante homónimo de nuestro autor por haber herido en duelo al maestro de obras Antonio de Sigura. Según el contenido del documento, el culpable fue condenado en rebeldía a que le cortaran públicamente la mano y a ser desterrado del Reino por 10 años. Fuese o no nuestro Miguel el autor de dicha herida en duelo, quizá escuchó el consejo de alguno de sus parientes y se decidió a pasar un tiempo en Roma.

Cervantes abandonó el ambiente pontificio en 1570, para entrar en el servicio militar, entonces absolutamente voluntario, en el que desde luego no le sonreiría nunca la fortuna. Se alistó primero en Nápoles a las órdenes de Álvaro de Sande, para sentar plaza después, con toda seguridad, en la compañía de Diego de Urbina, del tercio de don Miguel de Moncada, bajo cuyas órdenes se embarcaría en la galera “Marquesa”, junto con su hermano Rodrigo, para combatir, el 7 de octubre de 1571, en la batalla naval de Lepanto. Aunque en aquellos días sufría de fiebres, luchó con valor (“más quería morir peleando por Dios e por su rey”), pues recibió dos arcabuzazos en el pecho y uno en la mano izquierda, que se la dejaría inutilizada para siempre. No es extraño que fuera herido, ya que el puesto de combate que se le asignó, a popa del navío, era particularmente peligroso. A cambio de la herida en la mano, quedaría inmortalizado como “El manco de Lepanto” y conservaría hasta su muerte el orgullo de haber participado en “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”, como él denominaba a la batalla de Lepanto.

Manco, cautivo y empeñado en fugarse, casi como Papillón

Ya recuperado de sus heridas en Mesina, en 1572 se incorporó a la compañía de don Manuel Ponce de León, del tercio de don Lope de Figueroa, dispuesto a seguir como soldado, pese a tener una mano lisiada. Participó en diversas campañas militares en los años siguientes (Ambarino y La Goleta, por ejemplo), pasando gran parte de su tiempo en los aburridos cuarteles de invierno de Mesina, Sicilia, Palermo y Nápoles. Cansado de tal modo de vida, unos tres años después Cervantes decide regresar a España, no sin obtener antes cartas de recomendación del propio don Juan de Austria y del duque de Sessa, reconociéndole sus méritos militares, con intención de utilizarlas en la Corte para obtener algún cargo oficial. Así, en 1575 embarca en Nápoles, junto con su hermano Rodrigo, en una flotilla de cuatro galeras que parten rumbo a Barcelona, con tan mala suerte que una tempestad las dispersa y precisamente “El Sol”, en la que viajaban Cervantes y su hermano, es apresada, ya frente a las costas catalanas (no lejos de Cadaqués), por unos corsarios berberiscos al mando del renegado albanés Arnaut Mamí. Los cautivos son conducidos a Argel y Miguel de Cervantes cae en manos de Dalí Mamí, apodado “El Cojo”, quien, a la vista de las cartas de recomendación del prisionero, firmadas por el gran capitán mediterráneo Juan de Austria, fija su rescate en 500 escudos de oro, cantidad prácticamente inalcanzable para su familia.

Así se inicia el periodo más terrible de la vida de Cervantes: cinco largos años de cautiverio en las mazmorras o baños argelinos, que dejarían una huella indeleble en la mente del escritor:

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres” (Quijote, II, 58).

La idea de libertad alimentaría numerosas páginas de sus obras, desde La Galatea al Persiles , pasando por El capitán cautivo del primer Quijote, y sin olvidar El trato de Argel ni Los baños de Argel . Cervantes intentó escaparse en varias ocasiones, sin éxito. En 1576 intenta fugarse por primera vez y huye con otros dos cristianos rumbo a Orán, pero el moro que los guiaba los abandona y no les queda más remedio que regresar a Argel. En 1577 se produce el segundo intento: Cervantes se encierra con otros catorce cautivos en una gruta del jardín del alcalde Hasán, donde estarán cinco meses esperando a que su hermano Rodrigo, rescatado poco antes, acuda a liberralos. Pero un renegado apodado “El Dorador” los traiciona y son sorprendidos en la gruta: Cervantes, valerosamente, se declara único responsable, lo que le supone ser cargado de grillos (no precisamente de los que hacen cri-cri) y conducido a las mazmorras. En 1578, tercer intento. Nulo. Cervantes envía a un moro con unas cartas dirigidas a don Martín de Córdoba, general de Orán, para que les envíe algún espía que los saque de Argel. Pero el moro es detenido (y luego empalado) y Hasán ordena que se den 1000 palos a Cervantes. Evidentemente, el castigo no se cumplió. Cuarto intento: Cervantes intenta armar una fragata en Argel par luego alcanzar España con unos sesenta pasajeros. Pero una denuncia de Juan Blanco de Paz (que había sido fraile dominico) estropea el proyecto y Cervantes, que una vez más se hace responsable de todo, se entrega a Hasán, quien le perdona la vida (bueno, por lo menos es seguro que este Hasán era un hombre paciente) y lo encarcela en sus baños.

Después de tantos intentos fallidos (más que Platón intentando establecer un gobierno ideal en Siracusa), el 19 de septiembre de 1580, cuando Cervantes está a punto de partir hacia Constantinopla con la flota de Hasán, los trinitarios fray Juan Gil y fray Antón de la Bella, con las monedas obtenidas de sus recorridos pedigüeños por la geografía española, pagan el rescate y Cervantes queda en libertad. El 27 de octubre llega a las costas españolas y desembarca en Denia (Valencia): su cautiverio ha durado cinco años y un mes.

Libertad, buscando trabajo y contrayendo matrimonio

Cervantes pretendió largo tiempo algún puesto oficial, especialmente en América, a donde quería viajar. En 1581 fue a Orán, en misión desconocida, y luego a Lisboa, a dar cuentas al gobierno de Felipe II. Sigue empeñado en un puesto en América, y así en 1582, dirige una solicitud a Antonio de Eraso, que le es denegada. Nunca le fueron recompensados sus méritos militares.

Dedicado de lleno a las letras, en el mundo literario del Madrid de finales del siglo XVI, mantiene relaciones amistosas con las más altas plumas de la época: Laýnez, Figueroa, Padilla… y se dedica a redactar La Galatea (donde figuran como personajes buena parte de estos autores), que vería la luz en Alcalá de Henares, en 1585. Sigue también muy de cerca la evolución del teatro, acelerada por el nacimiento de los corrales de comedias, y se empapa de las obras de Argensola, Cueva, Virués, etc., llevando a cabo una actividad dramática muy fecunda no ajena al éxito:

"Compuse en este tiempo hasta veinte comedias o treinta, que todas ellas se recitaron sin que se les ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza; corrieron su carrera sin silbos, gritas ni barahúndas" , dice en el Prólogo a Ocho comedias .

De ellas se conservan El trato de Argel (inspirado en los recuerdos del cautiverio argelino), La Numancia y, si admitimos su paternidad, la recién atribuida Conquista de Jerusalén . También conocemos un contrato firmado en 1585 con Gaspar de Porres, referente a dos piezas perdidas: El trato de Constantinopla y La Confusa . Ante la imposibilidad de obtener algún cargo público, Cervantes parece ya definitivamente enfocado hacia la literatura, aunque su vida todavía dará muchas vueltas.

En 1584 Cervantes mantiene relaciones con Ana de Villafranca, o Ana Franca de Rojas, de quien nacería la única descendencia de nuestro autor: Isabel de Saavedra. Después, Cervantes viaja a Esquivias para entrevistarse con Juana Gaitán, viuda de su amigo Pedro Laýnez, a intentar publicar sus obras. Allí conoce a Catalina de Palacios, con cuya hija de diecinueve años, Catalina de Salazar, contraerá matrimonio, teniendo Cervantes treinta y siete años, el 12 de diciembre. De momento, se instala con su esposa, pero poco después siguió con sus viajes y movimientos por el ancho mundo, que le llevaron a tener esposa de modo sólo nominal, pues hasta principios del siglo XVII no volverá a verse con ella.

La vida en Sevilla (y el resto del sur) no es una maravilla

En 1585 Cervantes firma un contrato con Gaspar de Porres, quien le entregará cuarenta ducados por dos piezas perdidas: El trato de Constantinopla y La confusa . Poco después, se publica la primera parte de La Galatea , dividida en seis libros, dirigida a Ascanio Colona e impresa en Alcalá de Henares por Juan Gracián, a costa de Blas de Robles. Ese mismo año muere su padre.

Desde principios de mayo de 1587 le vemos instalado en Sevilla, donde, al fin, obtiene, por mediación de Diego de Valdivia (Alcalde la Real Audiencia de Sevilla), el cargo de comisario real de abastos para la Armada Invencible. Más tarde sería encargado de recaudar las tasas atrasadas en Granada, habiéndole denegado una vez más el oficio en Indias que había vuelto a solicitar en 1590 (contaduría del Nuevo Reino de Granada, gobierno de Soconusco, contador de las galeras de Cartagena o corregidor de La Paz). Tan miserables empleos lo arrastrarían a soportar, hasta finales de siglo, un continuo vagabundeo mercantilista por el sur (Écija, La Rambla, Castro del Río, Cabra, Úbeda, Estepa, etc.), sin lograr más que disgustos, excomuniones de cabildos eclesiásticos, denuncias y algún encarcelamiento (Castro del Río, en 1592, y Sevilla, en 1597), al parecer siempre injustos y nunca demasiado largos. Como contrapartida, el viajero entrará en contacto directo con las gentes de a pie en caminos y posadas y aun con los bajos fondos, adquiriendo una experiencia humana magistralmente recreada en sus obras. A estos años pertenece la “Novela del cautivo”, intercalada en el primer Quijote (XXXIX-XLI).

En 1591 lo encontramos por Jaén, Úbeda, Baeza, Estepa, Montilla… Su ayudante, Nicolás Benito, es denunciado por abusos y Cervantes evade su responsabilidad gracias a la mediación de Pedro de Isunza. Pero Cervantes terminará en la cárcel de Castro del Río por venta ilegal de trigo, hasta que de nuevo la mediación de Isunza le deje en libertad.

Como dramaturgo, se compromete en 1592 con Rodrigo Osorio a entregarle seis comedias, que no cobraría si no resultaban de las mejores, entre las cuales se cuentan varias de las incluidas en el tomo de 1615; como novelista, redacta varias novelas cortas y, mucho más importante, esboza nada menos que la primera parte del Quijote y, quizá, el comienzo del Persiles . Su labor como comisario de abastos termina en 1593, coincidiendo con la muerte de su madre en octubre.

En 1594, Agustín de Cetina encarga al excomisario la misión de recaudar los atrasos de tasas del Reino de Granada. Cervantes acepta y vuelve a su tarea de recaudador, depositando el dinero en casa del banquero Simón Freire. Pero la mala suerte persigue al escritor-recaudador: la quiebra del banquero le enviará de nuevo a la cárcel, esta vez en Sevilla (allí podría haber esbozado el plan novelesco del Quijote u haber iniciado su escritura).

A comienzos del siglo XVII, Cervantes se despide de Sevilla por las mismas fechas en las que su hermano Rodrigo muere en la batalla de las Dunas, y sólo sabemos de él que anda dedicado de lleno a la escritura del Quijote . En 1604 se instaló en Valladolid (en el suburbio del Rastro de los Camareros, junto al hospital de la Resurrección), ciudad declarada nuevamente capital de España por Felipe III, con su esposa y numerosa parentela femenina: Andrea, Constanza, Magdalena, Isabel y la criada María de Ceballos.

Y en esto llega El Quijote

A principios de 1605, de forma un tanto precipitada, ve la luz El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha , dirigido al duque de Béjar, en la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta, a costa de Francisco de Robles, con un éxito inmediato y varias ediciones piratas (en Lisboa, Valencia y Zaragoza), por lo que Juan de la Cuesta inicia la segunda edición al poco tiempo. Cervantes vendió su obra por 1.500 reales y la tirada inicial fue de uno 1.600 ejemplares, que se vendían a 290,5 maravedíes. Este éxito se vería empañado por un nuevo encarcelamiento, ordenado sediciosamente por el alcalde Villarroel, motivado por el asesinato de Gaspar de Ezpeleta a las puertas de la casa de los Cervantes, en cuyo proceso la familia fue acusada de llevar vida licenciosa (el alcalde Villarroel se dejó llevar seguramente por la mala fama que envolvía a "las Cervantas"). Y el éxito también fue empañado porque Cervantes no ganó tanto dinero como debería a causa de las ya comentadas ediciones piratas (el “top manta” también existía en el siglo XVII). Y es que estas copias piratas eran muy frecuentes porque, por entonces, los derechos de una obra se obtenían para una zona determinada, por lo que se sacaba el libro en otros sitios sin necesidad de pagar. Como Cervantes tenía el privilegio de impresión para el Reino de Castilla, los reinos aledaños imprimían la obra más barata y luego la vendían en Castilla. Nuestro artista salía perdiendo.

La rápida difusión del Quijote , por cierto, explica por qué en 1614 se publicó una falsa “Segunda parte del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, impresa en Tarragona bajo el nombre, apócrifo, de Alonso Fernández de Avellaneda. No ha sido posible identificar quién fue en verdad este autor, aunque probablemente debió ser un literato mediocre con cierta cultura teológica que intentó simplemente conseguir un beneficio que la gran difusión de la obra le proporcionaría. Pero “candidatos” a la autoría de la falsa segunda parte del “Quijote” ha habido muchos, desde Lope de vega y Quevedo (en fin...) o, como dice Martín de Riquer, el aragonés Gerónimo de Passamonte, un personaje real que no salía demasiado bien parado en la primera parte de la obra (Cervantes lo habría incluido con el nombre ficticio de Ginés de Passamonte).

Tras la Corte (que vuelve a instalarse en Madrid), en 1606 viaja de nuevo y se queda a vivir en Madrid (en el barrio de Atocha y después en la calle Magdalena, cerca de la librería de Francisco Robles). Ese mismo año, su hija se casa con Diego Sanz, de cuyo matrimonio nace, al año siguiente, Isabel Sanz. Tras la muerte de Diego, Isabel se casa con Luis de Molina en 1608. En abril de 1609, preocupado ya por su salvación eterna, Miguel de Cervantes ingresa en la congregación de los Esclavos del Santísimo Sacramento del Olivar, sin que sepamos si llegó a acatar las muy estrictas reglas que ésta imponía sus miembros: ayuno y abstinencia los días prescritos, asistencia cotidiana a los oficios, ejercicios espirituales y visita de hospitales. En octubre muere su hermana Andrea, seis meses después su nieta Isabel Sanz y, otros seis más tarde, Magdalena. En 1610, Cervantes intenta acompañar a Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos, a su virreinato en Nápoles, pero Lupercio Leonardo de Argensola, encargado de reclutar la comitiva, lo deja fuera, lo mismo que a Góngora.

En julio de 1613, Cervantes ingresa como novicio en la Orden Tercera de San Francisco (como su mujer y sus hermanas), en la que hará los votos definitivos tres años después. Tras ocho años de silencio editorial desde la publicación de la novela que lo inmortalizaría, publica una verdadera avalancha literaria: Novelas ejemplares (1613), Viaje del Parnaso (1614), Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615) y la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615 también), anunciada por el autor al final de la primera. La lista se cerraría, póstumamente, con la aparición, gestionada por su mujer Catalina, de Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), obra cortada por el patrón de la novela griega, exhumada por los humanistas del Renacimiento.

Hasta los más grandes se mueren

Enfermo gravemente de "hidropesía" (probablemente una diabetes, enfermedad sin remisión en aquella época) en 1616 se vio morir: el 18 de abril recibe los últimos sacramentos; el 19 redacta, "puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte", su último escrito: la sobrecogedora dedicatoria del Persiles . La noche del 22 al 23 de abril, poco más de una semana después que Shakespeare, el autor del “Quijote” fallece y es enterrado al día siguiente, con rostro descubierto y el sayal franciscano, en el convento de las Trinitarias Descalzas de la calle de Cantarranas (actual calle de Lope de Vega). Los cofrades de la Venerable Orden Tercera de San Francisco tuvieron que pagar al escritor un entierro para pobres. Sus restos mortales se perdieron, dispersados a finales del siglo XVII durante la reconstrucción del convento. Su obra inmortal, no.



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